jueves 10 de marzo de 2011

La frontera maldita

La campana del reloj suena doce veces. Ya habían pasado varias horas desde que la tormenta amenazaba con fuerza a todo aquel que se atrevía a abandonar la seguridad de un techo. Las antiguas calles de la Gran Cruz estaban totalemente abandonadas, mientras que el único sonido era el de las fuertes gotas que colapsaban en la antigua acera de piedra. Un trueno golpea al planeta y se oye un ruído aterrador, y los relámpagos son la única fuente de luz exterior, iluminando por una décima de segundo al cielo lleno de odio y desprecio por todo habitante del pueblo.

Don Erasmo, observando desde la seguridad de su sala a su calle, la cual había estado llena de mercaderes hace tan sólo unas pocas horas, desértica a excepción de un hombre que acaba de doblar en la esquina, encapuchado casi hasta la nariz para protegerse del frío y del agua celestial. Don Erasmo lo reconoció inmediatamente ya que, aunque no vivía en el pueblo, generalmente solía pasar una vez al mes, rara vez dos, muy pocas veces tres, siempre con la misma expresión, la misma aura de confianza y seguridad que trasmitía. Volteó y al ver al anciano caballero y con el reflejo de un relámpago pareció que el joven caminante le hacía un jesto de saludo y una sonrisa.

El anciano se quedó intrigado acerca del joven transeúnte, ya que cada vez que visitaba el pueblo siempre pasaba por las mismas calles, a la misma hora, aunque en diferentes fechas. Cada vez igual, se dirigía hacia la frontera del reino, hacia el norte, a unas tierras hermosas pero que estaban malditas.

Nadie sabía el motivo de los viajes, ni cómo regresaba y volvía a ir hacia el reino oscuro, como si nada hubiese sucedido. La gente pensaba que iba a pelear contra la malvada dueña de ese lejano país, quien lo esperaba en esas tierras maldecidas como la entrada al infierno, la reina despiadada, sádica y perversa. Lo esperaba para seducirlo con su cuerpo maldito, con la gran maldición que era su piel, suave y dulce. Y él, olvidándose de su destino y de su gente, se dejaba seducir, ella lo poseía y el se dejaba poseer. Ella deseaba que la desprenda de sus ropas reales y que pase sus labios por todos sus muslos, firmes y perfectos. El sólo deseaba oír los hermosos sonidos agitados de la Reina de Espadas a lo largo de la noche, hasta el amanecer e impregnarse con su olor. La gente la odiaba, pero ellos se deseaban, se amaban.

Al día siguiente volvía el joven pasajero caminando bajo un cielo despejado y prometedor. Volviendo de una batalla en la que se había dejado derrotar solo para seguir con una guerra sin fin, en la que sólo el Rey podía participar.

domingo 20 de junio de 2010

Entre espadas y diamantes


21 días de larga espera florecieron en una cereza, dulce y sabrosa, pero te la terminas de comer en un dos por tres. El viaje de un reino a otro, el rey ve a la reina, la admira, la desea. 3 infernales semanas de viaje para lo que pareció durar segundos, para entrar en su reino, algunos minutos tal vez y luego todo terminó. Fue como planear un viaje, emocionado, esperar casi un mes, partir y en cuando menos te lo imagines estas de regreso, de vuelta al maldito mundo real donde están todos tus problemas y preocupaciones esperándote, se terminó el mundo de a dos y regresó el mundo real.

Una idea, una ilusión, un vino, una caricia, besos, más caricias atrevidas, una respuesta positiva, sexo. Una desenfrenada noche de pasión sin límites en el cuarto real a lo alto del castillo, el rey de diamantes conquista a la reina de espadas y en la cima de la gloria ambos se derrumban, la reina vence porque el rey se deja vencer, el gran rey de diamantes cae exhausto, vencido. Es expulsado del reino de aquella reina de espadas, decidida y hermosa, agresiva pero orgullosa, seductora. El rey abandona el reino, planeando su estrategia de cómo volver a recobrar su legado y tener otro encuentro con la reina de espadas, fuerte, bella, fría como toda una dictadora que no siente piedad por nada, por nadie, sólo por su rey de diamantes. Ella lo desea. El lo sabe. La reina lo está esperando para un nuevo encuentro, ya que sólo el rey puede dominar a la bestia, y eso a ella la excita. A ella le excita que el rey caiga rendido voluntariamente a sus piernas desnudas para sumergirla en el mar de pasión, sólo para después ella rendirse y entregar su trono, corona y legado de espadas a diamantes y expulsar al rey del reino de nueva vez. Sólo para volverse a encontrarse, en una serie de encuentros interminables, secretos y perfectamente planeados que sólo ellos conocen.

Ambos saben que el próximo encuentro está cercano y lo esperan con ansias, con deseo y anhelo y ambos saben que ella va a ser su reina.

domingo 16 de mayo de 2010

3 cosas

Hay veces que en que me he puesto a pensar acerca de las cosas importantes de la vida, me etiquetarán como materialista tal vez pero a mi me parece que el dinero, junto a la salud y el amor son las tres cosas mas importantes y básicas, y de esas tres cual es la más importante de todas.

Muchas personas creen que el dinero no es importante y respeto mucho los que opinan eso, pero sin dinero no se puede comer.

La salud es parcial, depende de como trates tu cuerpo y con algo de suerte, no te vas a enfermar de "las grandes", pero eso es algo que nadie viene venir y nos coge por sorpresa. La salud de la mente es otro mundo aparte y es aún más complicado ya que estar loco debe ser feo, no poder sentirte tranquilo por más que lo intentes, peor y nunca olvidemos a las personas depresivas. A los emos no los cuento. Dicen que uno no se da cuenta cuando se siente "bien" pero cuando está mal por algo, sea enfermedad o tristeza, ahí si extraña estar sano.

El amor tambien es otro universo totalmente aparte, por más que se busque no hay cura para eso y lo peor de todo es que como buenos masoquistas estamos buscando enamorarnos de nuevo y que nos acepten por cómo somos aunque siempre vamos a terminar intentando cambiar algo, prometiendo cosas que nos encantaría que pasen y jodiéndonos nosotros mismos. Pero todo vale la pena cuando luego de haber sufrido por conocer a alguien a quien le gustas por más feo que seas y comienza algo. Te sientes grande, un héroe cada vez que le sacas una sonrisa a ese alguien que vino para quitarte el sueño y darte pesadillas pensando que todo ha valido la pena. Es bueno sentir que hay alguien que te espera, te motiva cuando estás mal, te cuida al estar enfermo, se ríe contigo y tal vez de tí. Es un gran sentimiento de apoyo.

Para finalizar pienso que las tres son igual de importantes, ya que el dinero te da tranquilidad y posiblemente salud, la tranquilidad y confianza hacen que encuentres amor más rapidamente, y sin amor, la paz se va yendo de a pocos y sin salud, no hay nada.

.
..
....
.....
......
.......
.........
............
...............
....................
..........................
................................
........................................

Pero para ser sincero, con un amor correspondido ves el mundo de mejor manera. Yo hace más de un año y medio que obtuve el mejor amor que mi corazón ha podido encontrar, con la chica más linda que he podido conocer y estoy seguro siempre estará presente junto a mi. Y el nombre de esa chica es Val, y este post es exclusivo para ella, ya que ha sido la única persona que ha sabido llegar a lo más profundo de mi corazón de una forma tan fácil, y sólo con sus besos siento que puedo volar.

Te amo :)

miércoles 7 de octubre de 2009

Números de la vida


Aleks se despertó ansioso, faltaban pocos días para que llegue el momento esperado. Este último mes había sido un poco más angustiante que los anteriores, pero igual de bonito, pequeños detalles que se olvidan con el tiempo. Se sentó en la cocina mientras tomaba desayuno, luego de ducharse y pensaba en que podrían hacer ese día, aunque desgraciadamente caía domingo.

Comenzó a recordar cosas que habían pasado, desde el inicio hasta estos días mientras que una sonrisa aparecía en su rostro. "¿Por qué mierda me tuve que haber fijado en una persona así?" se preguntaba. Amargada, caprichosa, voluble, egoísta, orgullosa, no se daba cuenta de algunas cosas. Bueno a final de cuentas la mayoría de las mujeres tienen por lo menos tres de esas cinco características. Pero no se sentía mal con eso, el simple hecho de recordar esa maldita sonrisa del diablo en su rostro quedaba perplejo, hipnotizado, curado. "Maldita sea."

Mientras caminaba, sin tener noción de por dónde iba, iba recordando todos los momentos que habían estado viviendo, y su corazón comenzaba a entender el por qué de ese sentimiento que estaba bien plantado de raíz en su corazón por aquella persona tan problemática. Estaba en un camino con una serie de números en orden descendente, cada uno de distinto color y mientras avanzaba (o mejor dicho, retrocedía) por cada uno de ellos una serie de sentimientos recorrían su cabeza. En aquel momento estaba parado sobre el número siete.

Retrocedió al número seis, de un color amarillo, contradictorio. Sintió la sinceridad que reflejaban los ojos de ella y de la intensa erupción que sentía cada vez que pensaba en esa persona y sobre todo lo mucho que la extrañaba a cada instante. Muy distante de su mal carácter. Un poco más allá se encontraba el número cinco, de color rojo. En aquel momento sintió una clara confianza, un deseo carnal y una pasión que se desencadenaron durante esa etapa, y aquellas sensaciones eran tan hermosas que tenía siempre la necesidad de más, para que iba a negarlo, esa sensación era adictiva. Ganas de más.

Un poco mas lejos, llego cuatro, naranja. Había seguridad, un tiempo entero para ellos, sin universidad, ni trabajo, ni nada. Un número de sorpresas, un número que pasó muy rápido, divertido, quizás hubiera deseado que esta etapa pase un poco más despacio. En el tres encontró amor puro por primera vez, color rosa. Quizás en un comienzo pensó que había sido demasiado pronto para estar sintendo esas cosas, pero las cosas se sienten y se dicen, por algun motivo, el rosa estaba a dos pasos de volverse rojo intenso...

Más al fondo, ya casi por terminar y más difícil de recordar, estaba el número dos, cuando apareció la tranquilidad. Las cosas iban avanzando, madurando, estaban conociéndose más y no había mayores problemas (aunque claro hay que ser bien pendejos para comenzar a tener problemas a la altura del dos). El número era de color azul.

Al final del camino estaba el uno, blanco, el primero en darse a conocer, puro, inocente. Donde comenzó todo, un inicio de una nueva etapa en su vida, una vida compartida, una vida nueva, fresca. Que le recordaba a los primeros momentos junto a esa persona, desde que la vio por primera, a cuando se animó a conocerla y se recordó de cada una de las cosas que pasaron hasta que se animaron a darse una oportunidad. Un número sin miedo a futuro, el número más inocente.

Es evidente que cada uno de los números y colores expresaba un sentimiento. Había retrocedido para darse cuenta de todas esas cosas que había pasado junto a ella, fue ahi que su corazón saltó, se llenó de alegría, de felicidad, de emociones y tuvo un refuerzo a cada uno de esos sentimientos de los números pasados. Dejó de retroceder y se apresuró en regresar a donde vino, al número siete de color verde. En ese momento encontró la respuesta del por qué se había fijado en esa chica tan antipática. Y la mas simple respuesta es que se había enamorado. Estaba perdidamente enamorado de ella, y se sentía muy feliz de sentir esto. No necesitaba nada más. Ninguna otra explicación, ninguna otra respuesta, todo se centraba en eso, lo demás era secundario, todo lo demás es secundario.

Con muchas ganas de seguir adelante, con muchos deseos de repetir los momentos vividos y emocionado por crear nuevos, pintar cada número siguiente de todos los colores posibles. Pase lo que pase, por siempre, para toda la vida, junto a ella. Y ahora, ¿cual será la reacción de ella al saber todo esto? Se dará cuenta, en unas horas, cuando vaya a recogerla, esten juntos y vea esto, ella se lo hará saber.


lunes 29 de junio de 2009

Diario de Don Nadie - Parte 2

Lima, 29 de junio del 2009 - 0:00 am.

Medianoche, debería estar durmiendo porque tengo sueño, pero a la vez mañana, o mejor dicho, hoy, es feriado, por lo que puedo aprovechar para despertarme un poco mas tarde. Igual yo no soy nadie y no hago nada, por lo que me puedo levantar a la hora que me da la gana, el día que me de la gana. Sencillamente soy uno mas del montón, quién curiosamente ha logrado conocer a una persona en particular. Una persona extraña.

Extraña debido a que me hace sentir esa sensación de que cada pocos minutos se te venga a la mente ella, quien repentinamente se ha vuelto tan importante en tu vida y no hablo de ningún deudor, ni el profesor que está a punto de desaprobarte o de tu jefe. Hablo de la persona de quién estás estúpidamente enamorado. Dios se apiade de mí.

No sé por que me gusta tanto, si yo no existo. Nadie me veía hasta que apareció y me señaló...

Comenzamos con un "miérda que buena está" a un "preséntamela" para su mejor amiga, que por motivos desconocidos de la vida es una muy buena amiga tuya, también. Más adelante -y si todo va bien- sale el primer y tímido "¿Qué planes para el fin? Podríamos hacer algo..." Evidentemente después de esta pregunta, tu amiga pasó de ser un personaje principal de la historia a rellenar el fondo.

Después de este filtro, todo se va convirtiendo en un sueño lleno de dudas, que va ampliándose al ir descubriendo el mundo que rodea a ésta "afortunada" chica, un nuevo mundo para mí, igual que para mi sobrina de 3 añitos, con diferencia que en mi mundo no hay ni Lumpys, ni Winnie Poohs, ni Barneys, ni ninguno de esos muñecos homosexuales, aunque Lumpy es muy lindo. El sueño, poco a poco, se va volviendo una pesadilla, de las mas negras y oscuras, que luego de despertarte tienes miedo de volverte a dormir ya que puedes continuar soñando. Y efectivamente continúa, pero extrañamente este repulsivo sueño se va transformando en algo bonito, hasta que tarde o temprano aparece el primer y -de nuevo- tímido "Te quiero..."

Miérda, me estoy enamorando.

Siento esa sensación de, al estar echado en mi cama con una sonrisa de imbécil pensando en lo que hicimos anoche -con buenas interpretaciones- para que a las dos horas esté mirando desesperadamente el celular con señales de respuesta al mensaje que le acabo de enviar, inclusive llevo mi celular al baño, junto a la revista Somos obvio. La extraño de una manera descomunal para que cuando llega el momento de verse después de 4 días ridículamente largos vuele el tiempo cuando estan juntos y quién sabe, haya una peleita por ahí y caliente las cosas.

A final de cuentas, todos somos medio masoquistas, ¿o no? Esos pequeños pleititos únen mas y hacen pensar mas en la otra persona, buscando una reconciliación, que son muy bonitas y que terminan en cosas chéveres como promesas y cursilerías. Después hay miedo, confusión al sentir o al querer decir "esa" frase. El temor a decirlo y no recibir respuesta. Miedo a perder. Luego la confianza supera el miedo y sale la frase, instantánea o eventualmente recibes una respuesta -o un "yo no"- y comenzó el infierno.

viernes 27 de febrero de 2009

Diario de Don Nadie

Viernes

Último viernes de febrero por la tarde, luego de llegar de la universidad, a la cual había ido a dejar unos documentos que le habían pedido, Aleks se sienta en la computadora y comienza a hablar con Luizo y Andy para planear la noche del día siguiente, la idea era ir a un casino por Miraflores y con el dinero que junten irse a tomar unos tragos, algo tranquilo. Fue la gran idea de Fabiana. Andy no aseguró nada ya había quedado con sus amigos para ir al Sur ese día, pero si por algun motivo se cancelaba, iría con Aleks y Fabiana. Luizo dijo que sí los acompañaría, ya que Vanessa, su enamorada, se iba a la playa.

Se paró de la silla, abrió el cajón de la mesa de noche, buscó sus cigarrillos, afortunadamente le quedaban seis, sacó el zippo que Gisella le había regalado por su cumpleaños, cogió el Ipod, cruzó la cocina, abrió la puerta y salió a caminar un rato mientras fumaba. Mientras prendía el cigarrillo y buscaba Bitter Sweet Symphony de The Verve, su canción favorita para entonces, le dieron ganas de llamar a Gisella, su mejor amiga, para ver como estaba y si tenía planes para la noche, pero luego se imaginó que ya tendría algo y lo más probable es que fuese con Feña y Nata. Volvió a guardar su teléfono y comenzó a pensar en algunas cosas que le habían sucedido ese verano. La estaba pasando muy bien, no se podía quejar, había conocido a Nevenka, había fortalecido su amistad con Danila y Fabiana, a quien Aleks siempre le decía que era muy pesimista, pero ella respondía ser realista, quizás tenía un poco de ambos. A pesar que casi no hablaba con Omar como cuando estaban en la universidad, se veían de vez en cuando. Tampoco sabía nada de Deo, quien siempre paraba ocupado.

Mientras encendía el tercer Lucky y la oscuridad se iba apoderando del cielo, se acordó que al día siguiente iba a llegar de España su hermano Dante, a quien no había visto en más de dos años. Tampoco habían hablado ni por teléfono e iba a decirle para ir a tomar unos tragos y hablar sobre como le había ido. Tenía muchas ganas de salir esa noche así sea a aburrirse a cualquier esquina con un par de amigos. Cuarto cigarrillo, y además el último, tampoco quería destruirse los pulmones en una noche. Sin lugar a dudas, había sido el viernes más aburrido que había tenido en algun tiempo, ya que durante el último mes se habían juntado varias reuniones y fiestas de sus amigos, iniciada por el mismo Aleks que hizo una reunión sin razón alguna, para que luego Omar a la semana siguiente haga una parrillada en su casa, tampoco sin razón alguna. Luego llegó el cumpleaños de Luzio, seguido por San Valentín para finalmente el último viernes había sido la reunión de metaleros de Ricardo, celebrando su cumpleaños dos días antes y aunque haya terminado relativamente temprano debido a una pelea, la había pasado bien junto a sus amigos del colegio a quienes no veía hace bastante tiempo: Tatoo, Toto, la Vieja, Irvine y a Nevenka. También estuvo pensando en la noche anterior, la cual pasó en casa con Nevenka, viendo una película y conociéndose mas, sin embargo no había tenido noticias de ella en todo el día.

Volvió a su casa y entró de nuevo a la computadora, para no encontrar a nadie interesante en el messenger. Esperaba encontrar a Fabiana para lorear sobre la vida y dar los últimos retoques para el sábado y afortunadamente consiguieron hablar unos minutos, Aleks intentó avisarle a Danila para ver si es que ella se animaba a ir también, ya que Fabiana se iba a sentir algo incómoda si era la única mujer, pero no le respondió el teléfono. Ya contestará, Tavo se había animado a ir también y también iba a buscar con quién ir. Irían sus mejores amigos (a excepción de Gisella quien no se juntaba con ese grupo) y a Aleks le gustaba la idea de reunirse. Sin embargo, había algo más...

Continuará... quizás.

lunes 23 de febrero de 2009

Mentalización Simple que 'Vale'

Domingo por la tarde, me levanté algo cansado y sin hambre (pero bastante estúpido), claro, después de tremenda hamburguesa que me habia empujado la noche anterior gracias a la cual me había quedado sin plata para el taxi, parado en la mitad de la Javier Prado. Hubiera sido ilógico despertarme con ganas de comer. Tras oír uno de los tantos llantos de mi sobrina, abrí la puerta de mi cuarto entre gruñidos y justo me topé con mi mamá, quien me preguntó que tal me fue la noche anterior y que a que hora había llegado.

Luego de contarle, prendí la computadora para ver si había alguien interesante en el messenger a esta altura de la tarde y solamente estaba Silvana, una de mis mejores amigas de la universidad. Comenzamos a conversar un momento sobre el gran sábado de la vida, mientras mi mamá se despedía porque tenía que ir a hacer cosas importantes con mi papá - osea ir a comer ceviche y recoger una aspiradora de Hiraoka. Mientras hablaba con Silvana e intentaba desifrar sus interminables metáforas improvisadas, me dieron ganas de llamar a Valenka, suponiendo que ya iba a estar despierta. Le dije a Silvana que ya volvía en un rato, cogí el celular para ver el número, fuí al cuarto de mis viejos, agarré el teléfono y comencé a marcar. No voy a mentir que sentí cómo me salió una sonrisa de estúpido enamorado cuando contestó y luego de hablar un rato y tocar ciertos temas, colgamos y quedamos en conversar más tarde por messenger, porque sino mi iba a dejar de ser Alejandro Castro y me iba a convertir en Alejandro Castrado por hablar tanto. Regrese caminando a mi cuarto con una intranquila seguridad, volví con Silvana solo para que me diga que se iba a almorzar.

Luego de una hora aproximadamente, me comenzaron a rugir las tripas por lo que fuí a buscar algo a la refrigeradora, y encontré cuatro pedazos de pizza de la noche anterior que mi papá había pedido, intenté comer los cuatro pero solo pude con tres. Después de eso me dieron ganas de unos cigarros, pero desgraciadamente me los había olvidado en la cartera de Valenka al igual que mi zippo, y en la bodega más cercana, y única, que hay por mi departamento no venden. Genial.

Volví a la computadora, entré al messenger y comencé a hablar con ella y alrededor de la media noche se me dio por escribir esto. Lo que pasa es que hoy fue la primera vez que me dijo, que no tenía tema de conversación y me sorprendió bastante. Como puse al inicio, me había levantado algo estúpido esta mañana -y de paso la anterior también- y había estado medio extraño casi todo el día y quizás ese fue uno de los motivos que me hizo actuar así y aburrirla. ¿Por qué? No sé, pero sentía una combinación de tristeza y miedo. Y yo odio el miedo. Le dije que me espere unos minutos que ya volvía y me fuí a cagar.

Me puse a pensar buscando el por qué había estado así estos dos últimos días y al no llegar a una conclusión convincente ni para mí mismo, me sentí tan estúpido y pensé que sencillamente todo estaba en la actitud y que no iba a seguir así. Seguridad y buena actitud son dos de las cosas más importantes que he aprendido a tener en lo que llevo de mi inexperta vida.

Que te guste bastante alguien es francamente es todo un caso, te motiva a hacer cosas que usualmente no haces, como escribir una entrada como ésta -y de paso como las dos anteriores- contándole tu vida a cualquier idiota que la pueda leer. También planeas con una semana de anticipación una salida para que al final todo salga de improvisto, organizarla y no cagarla para, llegado el gran día, las últimas horas antes de irla a recoger en la que te bañas, buscas el pantalón y la camisa mas limpios que encuentres después de haberla lavado siete veces para asegurarte que huela bien, pero con tanto detalle de qué te vas a poner y como arreglar todo, llega la hora y te olvidaste de ponerte desodorante. Los treinta minutos en los que aproximadamente tardas entre lo que sales de tu casa hacia la suya, son los más felices del día hasta ahora, porque te pones a pensar en todo lo que van a hacer y que tienes 'toda la noche por delante.'

Llegas a su casa, la ves parada afuera esperándote porque se le malogró el timbre y te dice que le envíes un mensaje cuando estés cerca. La ves, te ve, sonríen y ya comienzas a sentir la falta de oxígeno que no sentías hace dieciocho años, típico mocoso asmático. Suben a la sala de su departamento, te dice que te sientes y que la esperes mientras se termina peinar-pintar-lavar-cambiar-ponerse perfume y volverse a peinar. En lo que la esperas pasan sus padres o hermano mayor, quienes saben perfectamente tus intenciones de buscar 'una linda amistad' con su hija y se preguntan Dios sabe qué cosas tendrás guardadas en los bolsillos aparte de la billetera y las llaves o peor aún, que habrá en la guantera del carro. Al pararte a saludarlos de la mejor manera posible (mis padres si me enseñaron a ser muy educado y a ganarme a las mamás... pero lastimosamente no a las hijas) y luego que discretamente te observen de pies a cabeza mientras tú, con la mano estirada y con la sonrisa mas finjida que pudiste fabricar, por fin llega ella después de mirarse al espejo por vigésima vez y te salva.

Salen y durante toda la cita estas pensando como hacer para robarle el beso. Sí, ese maldito beso que te traerá muchas consecuencias: incontables dudas sofocantes, tormentosas confusiones e innumerables dolores de cabeza, te quemará totalmente todas las neuronas activas en el momento, perderás la poca dignidad que te queda luego de haberle bajado el Sol, la Luna y las est rellas así como esta ridícula entrada que me tomó cuatro horas hacerla, pero que te hara sentirte el Macho Man de la noche, pero que al día siguiente despertarás con todas las ganas de llamarla y saber cómo está y a ver si te suelta alguna señal levanta-egos que te servirá como el tranquilizante del día, para luego repetir todo ese maldito círculo vicioso para la siguiente cita, hasta que atraque estar contigo -y si es que atraca. A pesar de todo el ser humano es masoquista por naturaleza y acepta todo con tal de ganarse el dichoso beso y probar el sabor de su lengua, porque al final, si la quieres, pues te jodiste.

Se podría decir que mientras pensaba eso, fui votando todo el ahuevamiento con el que había estado más de dos días y regresé con muchas ganas de hablarle, pero me dí la sorpresa que me había dejado un mensaje de despedida porque tenía sueño. Ví la hora, y habían pasado aproximadamente unos quince minutos desde que me había escrito eso, no me aguanté así que agarré mi celular y le envié un mensaje. ¡Si la quieres no la dejes pasar! Y abstente a las consecuencias.

Estaba casi seguro que no me iba a responder, y efectivamente así fue. Pero se que al leerlo, lo miró algo perpleja, sonrió así sea un poquito, dudó en contestarme o no, pero le gustó lo que puse y ahora estoy muy tranquilo. Y ahora que lea esto quizás le quedarán las cosas mas claras del por qué mi ridículo comportamiento de anoche, pero ni yo me entiendo. Cosas de la vida, que si estoy seguro de algo, entonces no tiene por qué volver a suceder.