miércoles, 27 de agosto de 2008

Gislen - Parte 3

Preguntas muy particulares

Comence escribiendo aproximadamente a las siete y media, van a ser las nueve y media y acabo de recibir otro mensaje suyo. Sigamos.

Hay mucha gente que me conoce muy bien y me hacen ciertas preguntas y comentarios acerca de Gis. Pero ya preguntas algo extensas y difíciles de responder y aprovechando que estoy siendo muy sincero, aprovecharé a responderle a todos los que se las hagan para que ahorren su tiempo y saliva.

De las más comunes: ¿Te gusta Gis? ¿Alguna vez te ha gustado?

No entiendo por que la gente puede asimilar una larga amistad con que pasa algo, de que la quiero, eso no hay duda, y mucho. De la forma que interprete esto la gente ya depende de cada uno.

De algunos comentarios que he oído: (y que ella ya sabe) "Tu deberías de estar con Gis." "Yo quiero que tu estes con Gislen" (de la boca de uno de mis mejores amigos mientras se paraba delante de todos en la mitad de la universidad y me lo decía a toda voz) y el mas pendejo de todos: "De aca a unos años nos vamos a encontrar y yo te diré: ¡Alejandro! ¿Que ha sido de tu vida? Y tu me responderás: Aquí pes, Gis esta .......... (palabra censorada).

Precisamente estos comentarios se los contaba a Gis despues que me ganó luca china jugando ocho locos el viernes pasado por la noche (maleadazo nuestro fin de semana), después que comimos los tallarines con salsa blanca y queso Edan que quedaron espantosos y ella no quiso, ni ir al grifo a comprar Karintos y chela, ni pedir pizza.

Ahora les pregunto yo a todos, ¿Por que les da tanta curiosidad? ¿Sacrificarían una amistad de tanta duración para "ver que sale."? Respóndanse ustedes mismos. Sobre los comentarios, uno nunca sabe que puede pasar de aca a uno, dos o mil años. Vuelvánlo a pensar. Y otra vez.

Sobre la frase a la cual me refería es que luego de cada broncón me dice "Eres mi excepción," y esto es algo de lo que estoy orgulloso ya que de no ser así, ya nos hubiéramos dejado de hablar hace mucho tiempo después de un par de incidentes que han habido, y sí, seguramente van a volver a suceder.

Esta parte ha sido algo complicada de escribir debido al querer acomodar las palabras de la mejor manera posible para que así no hayan malas interpretaciones.

Todo se resume en otra frase tan pero tan gastada, que todo el mundo dice a sus seres queridos y que no la voy a gastar más poniéndola acá, porque no es necesario poner algo que ya se sabe.

Y esto fue lo que quise escribir de mi mejor amiga a quien siempre voy a querer y apoyar, en todo y para con todos. Simple. Y si han llegado hasta acá, es porque relamente no tienen nada mejor que hacer. Espero que no les haya aburrido leer todo esto, pero a fin de cuentas este tema es dedicado única y exclusivamente para Gislen Matta Pardo de Figueroa.

Gislen - Parte 2

Unas características muy particulares

Comenzemos esta parte por describirla:

De La Espiral,

"Gisella era la mejor amiga de Aleks de toda la vida, se conocían hace más de diez años y a pesar de tener personalidades muy diferentes, siendo ella más impulsiva, agresiva y orgullosa, era muy tierna en el fondo, cosa que no admite nunca. Físicamente tenía unos ojos verdes esmeralda hermosos, y una sonrisa muy tierna. Había cambiado mucho desde que eran niños, pero seguía y seguirá siendo la mejor amiga de Aleks. Se apoyaban en todo."

De Memorias con Tinta China,

"Gisella físicamente tenía unos ojos esmeralda hermosos, cabello castaño, lacio, muy largo y una sonrisa muy dulce, aunque en algunas ocasiones mostraba mucho las encías. Su personalidad era muy diferente a la de Aleks, siendo ella más impulsiva y sobre todo orgullosa, muy orgullosa. Pero él sabía en el fondo que era muy tierna, característica que ella no admitía nunca."

Ahí esta todo perfectamente escrito, pero como este es un capítulo exclusivo para ella, y como recien me responde el mensaje de texto, prometí escribir todo lo que pienso y se me venga a la mente. Vamos a ampliar un poco esas descripciones.

Las descripciones físicas son perfectamente entendibles y claras, su personalidad es lo más difícil.
Yo cuando la comencé a ver, la noté muy sobrada, y lo es. Tiene una personalidad muy imponente, reservada debido a que no le gusta demostrar las cosas.

¿Saben? Desde que nos conocimos nos llevamos bien, al inicio obviamente fue mas bien un "respetos guardan respetos" y cuando la confianza supero al respeto ella comenzó a utilizar sus adjetivos favoritos hacia mí cuando se molestaba: "Imbécil" y su frase célebre "Bien huevón eres, ¿no?" cuando hacía alguna de mis bromas estúpidas. Y hay otra frase de la cual hablaré más adelante.

Aprendí que habían mas lugares a donde ir a comer ricos club sandwiches que bembos, pizza hut y esos restaurantes de comida rápida. Vi películas que jamás en la vida pensaría que vería como "El Cantante" y otras que me encantaron, como Munich. Quince minutos en la película y, ella jato y yo hongueándome. Luego yo le rogué para llevar y ver Transformers (esa película me cambio la vida) pero no quiso y tuve que terminar viendo Sex & the City por tercera vez en una semana (no pregunten detalles).

Tiene un selecto y contado número de amigos, debido a que no le gusta juntarse con mucha gente, de todos mis amigos solo le cae bien uno y detesta a la mayoría de mis amigas. Sobre todo a... alguien.

Ella sabe que soy su saco de arena cuando esta molesta, siempre estoy ahi para subirle el ánimo y hacerla sentir bien, aunque me ponga una cara fea como diciendo "te odio y te voy a matar" se que en el fondo no piensa eso y a pesar que hay veces que yo también la quiero matar (como una vez en Buon Di) jamás lo haría a pesar de las pequeñas grandes discuciones que hemos tenido, que sinceramente en una del año pasado pensé que nunca más me hablaría debido a que nos dejamos de hablar por un mes y medio aproximadamente, hasta que un día entrando a la universidad la vi venir con su amiga Carla, pensé que ni me iba a mirar hasta que me abrazó y me dijo que no quería estar molesta conmigo (claro que ni me saludó por mi cumpleaños).

Con ella también aprendí a hacer tallarines con salsa blanca y queso Edan, que por cierto quedaron horribles pero la intención es lo que cuenta, y a pesar de mis súplicas por comer una pizza después terminamos comiendo canchita mientras veíamos una comedia que no recuerdo como se llama, pero trataba de una pareja que se querían casar y la chica conocía al padre que había casado a sus papás y quería que el los case también, pero el cura los obligaba a tomar un curso para ver si estaban listos para el matrimonio. Como la película estaba medio aburrida terminamos haciendo arañas y casi nos terminamos matando.

Tampoco hay nada mejor que caminar todo Caminos del Inca a las cuatro de la madrugada mientras pasaban carros llenos de borrachos o taxistas que le comenzaban a gritar tonterías y nosotros nos reíamos de eso, pero eso sí, si alguno se las quería pasar de vivo se las iba a ver bien fea conmigo.

Hay tantas cosas que ahorita ya no recuerdo y las escribiré en algun momento, cuando las recuerde o sucedan, porque de que me voy a acordar, lo haré, y de que van a suceder, sucederán. No tengo dudas de eso.

Gislen - Parte 1

Una historia muy particular

Estaba el miércoles por la noche terminando un trabajo de la universidad cuando de pronto se me ocurrió una nueva idea para un tema de mi blog. ¿Por qué no escribir sobre Gislen? Así que le mande un mensaje de texto preguntandole si le importaba que escriba en público sobre ella y como no recibí respuesta en los siguientes minutos, me tomé eso como un "no."

¿Quién es Gislen, se preguntan? Si se han tomado la molestia de leer "La Espiral" o "Memorias con Tinta China,"ella es Gisella, la mejor amiga del protagonista de la primera y protagonista de Memorias. Es una persona a quien conozco hace relativamente diez años. Es mi mejor amiga y en realidad hay demasiadas cosas por escribir, pero no acabaría nunca.

A mi nunca me gustó mucho la playa de niño (por eso soy tan pálido) y al tener aproximadamente unos diez años en una de las tantas obligadas de mis padres para irme de campamento a Ancón de la Marina todo un fabuloso fin de semana de febrero (y lo peor de todo es que nisiquiera me dejaban ir solo, siempre me chantaban a algun primo), fuimos a visitar a sus amigos a uno de los bungalows y ahi había alguien a quien no conocía. Era una niña y yo como todo buen macho pre-adolescente me hacía "el indiferente" (bien que me recagaba de verguenza) hasta que despues de mucha malacrianza y mis viejos dijeron la tan temida frase que no quería oír: "Ale saluda a Gis." Me acerqué tímidamente y solte un casi mudo: ".........ho..la...." para recibir un más seguro "..hola.." de respuesta. Y nada más. Tampoco es que había mucho de que hablar para un niño, que detestaba la playa y se sentía recontra avergonzado al ver que aproximadamente siete adultos lo miraban riéndose despues de semejante papelón que había hecho (claro, teniendo en cuenta que solo tenia diez años, aunque ahora tengo veinte y sigo avergonzandome por algunas estupideces justamente avergonzables que hago).

Al día siguiente en la playa, pasó algo de lo que no me enteré hasta la semana pasada, es que me habrán visto con la misma cara de idiota, arrochado o autista, el caso es que estaba pateando piedras (estaba con sandalias) mientras que la mamá o algun familiar de Gis le preguntó por qué no hablaba conmigo y ella, desde chiquita teniendo ese tremendo orgullo que la caracteriza, le respondió "¿Hablarle? ¿Yo? ¿Para qué? No me interesa."

Genial.

Pasaron los años y la dejé de ver, pero no se por qué habían días que me acordaba de ella. Antes de postular a la universidad mis viejitos no querían que esté medio año sin hacer nada así que me metieron a una academia pre universitaria. En una de las clases de refuerzo, vi a una chica que se me hacía conocida, como que la estudiaba para ver si me acordaba quién era pero nada. Tenía unos ojos muy bonitos y era algo rellenita. Pero bueno como no pude recordar quién era y como esa academia estaba llena de imbéciles, me dejé de preocupar.

Días mas tarde me comencé a acordar de Gis, de su esencia porque físicamente no me acordaba absolutamente nada más que tenía unos ojos verdes muy bonitos. Uno o dos domingos después, en la fiesta de cumpleaños de el primer hijo de mi hermano mayor, fue la hija de la amiga de Ancón de mi mamá con su hijo y ahí comentó que Gis me había visto en la academia, y yo, como todo macho que se respeta me traté de hacer el indiferente de nuevo, como el que no la había visto (diez años después y seguía muerto de verguenza).

Al día siguiente, lunes, obviamente lo primero que hice fue llegar una hora antes de que comiencen las clases para buscarla. Busqué en cada uno de los cuatro salones de clase hasta que dí con quien creía que era. Y efectivamente era ella, pero yo no estaba seguro aún. Y como la ví con una pinta de creída, y asincerándonos, pastrula, no me atreví a hablarle aún.

En los descansos me iba a la cafetería a comer algo y me sentaba a hablar con mis pequeño grupo de amigos, la veía pasar con una mirada imponente, fija, directa, miraba al centro, a su objetivo, y no volteba la mirada para nada, pedía un café y se iba.

Llegó el martes y lo mismo, su imponente presencia me intimidaba, y no solo a mí, porque la gente pensaba que era sobrada, y sí que lo es. Esta vez ya estaba seguro que era ella, pero aún no me atrevía a hablarle, "mañana le hablo" me propuse, decidido mientras me sujetaba la correa. Llegaron el miércoles, jueves, viernes, sábado y lunes siguiente... y nada. Hasta que ese lunes en el segundo descanso la vi de nuevo, se acercaba sola, con su mirada asesina característica, pedía su café y se iba. No se cómo, pero en ese momento pensé "ya mucha mierda" y me paré, la seguí y en las escaleras la intercepté y le dije: "Disculpa." Y giró su cabeza no mas de treinta grados, con lo que conseguía mirarme con la nuca. "¿Tu eres Gis?" "Sí" me contestó, "Y tu eres................... el hijo de Anita no?" Si quieres te acuerdas de mi nombre.

Y así fue cuando, sinceramente, no se como comencé a ganarme su confianza (un record Guinness) aunque al comienzo no me pasaba mucho. "Si no hubieras seguido hablándome yo nunca jamás te hubiera hablado ni buscado" fue otra de Las Confesiones de Gilsen Matta Pardo que me enteré tiempo después. Y mientras más nos conocíamos y nos juntábamos (yo no me juntaba mucho con la gente de la academia, y ella tampoco) comenzaron a correr los susodichos rumores de los curiosos, "¿Es su enamorada? ¿Cómo se conocen ah? ¿Cómo hizo para hablarle a la sobrada?"

Al terminar la academia y comenzar la universidad, de nuevo vinieron los mismos comentarios, esta vez directos hacia mí cuando comencé a juntarme con la gente de la academia, pero dentro de la universidad. "¿Oe brother es tu enamorada? ¿Cuánto tiempo llevan ah?" "Ahí un par de miles de años... mentira, es mi amiga nada mas" les respondía.

Claro y no faltaba el pervertido que me pedía desesperadamente que se la presente.

En la universidad iba todo bien, siempre la gente que recién nos veía sacaba sus conclusiones pensando que entre nosotros había algo y lo preguntaban. Volviendo a la realidad, a mi me comenzó a gustar una chica de mi facultad y naturalmente le pedí la opinión a mi mejor amiga, y me dijo algo tan sencillo, tan directo y tan puro que jamás olvidaré: "Peor es nada, Ale."

La odió, la detestó y hasta ahora lo hace. Pero con justas razones que ahora yo apoyo.