viernes, 26 de diciembre de 2008

The Dustman

Caminando por la vida me topé con un peculiar personaje, era alto, con buena presencia, me saludó de la nada con una sonrisa amistosa y se presentó, dijo que su nombre era el Hombre Polvo, pero prefería que lo llamen en inglés, debido a que era más corto y mas 'chévere.'

Para comenzar no tenía nada de polvo en su cuerpo, estaba muy bien arreglado y limpio, apenas lo vi me inspiró confianza, se le veía agradable al tipo. Aparentaba ser reservado y algo tímido pero debido a que nuestras personalidades eran parecidas congeniamos rápido y comenzamos a entablar una conversación. Sin duda era una de esas personas con quienes luego de hablar un poco te das cuenta que son unas personas muy nobles y se ganan tu confianza.

Le dije mi nombre y me dijo que ya me conocía, que el conocía a mucha gente y siempre se acordaba de ellos, pero que a veces ellos no se acordaban de él. Le pregunte el por qué del nombre y me dijo que yo me daría cuenta por mi propia cuenta. Cuando le pregunté si le molestaba que fume me dijo que no había problema y apenas saqué un cigarrillo, me ofreció fuego deprisa y oficialmente iniciamos nuestra conversación. Me comenzó a contar que el había vivido mucho tiempo y que sabía mucho de muchas cosas, pero claro, me dijo que todo era su punto de vista y que podía estar equivocado pero que con gusto me ofrecería algun consejo si se lo solicito, con su sonrisa carismática.

Le respondí que no se preocupe, sonrió una vez más mientras achinaba los ojos hasta que por fin me dí cuenta que no podía engañarlo. Le conté que me sentía atraído hacia una chica y que esta vez no quería cometer los mismos errores del pasado. Tampoco quería contarle a mis amigos debido a que luego los rumores comienzan a correr y comienza una lluvia de preguntas muy incómodas y molestas. Quería que esta vez me vaya diferente y hacer las cosas a mi manera, cambiar un poco y eso me tenía un poco confundido.

Me contaba que cuando era muy joven, una vez en el colegio había tratado muy mal a uno de sus mejores amigos lo que terminó en una pelea y se alejaron por mucho tiempo y al sentirse tan mal, decició tomarse las cosas con calma y cambiar el rumbo de sus actos. Optó por ayudar a la gente, creyendo que así se sentiría bien.

Siempre estuvo ayudando a quienes mas lo solicitaban, se llegó a ganar el aprecio de todos, generalmente no tenía enemigos y la gente lo buscaba para solicitarle consejos cuando se sentían mal, quien a gusto los ayudaba y apoyaba y su círculo social iba creciendo cada vez más. El se sentía muy bien para entonces debido a que sabía que la gente lo quería pero luego de algun tiempo se comenzó a percatar de que la gente lo buscaba cuando lo necesitaban y siempre iban, le contaban sus problemas y se iban contentos. Se habían 'desahogado,' y cuando el sentía que necesitaba el apoyo de alguien e iba donde sus amigos, le daban un consejo sencillo y cortante, como diciéndole 'ya fue' y esos consejos de los supuestos 'buenos amigos' no lo llenaban del todo. Por lo que poco a poco fue sintiéndose solo. Me dijo que el arriesgaba todo por la gente que quería, daba absolutamente todo pero muchas veces no se sentía correspondido, sentía que los demás no le tomaban mucha importancia, y se sentía estúpido. Me contó de la vez que perdió a la persona que más quería en el mundo y después de ese día se había sentido más solo que nunca y eso se reflejaba en sus ojos pardos, tristes. Su sonrisa finalmente desapareció.

No entendía por qué me sentía algo identificado con el.

Todo el aprecio y respeto que había sentido por el al inicio se volvió pena y me advirtió que no tenía por qué sentir pena por el. No tenía que sentir pena, ya que la pena te vuelve débil y luego se aprovechan de ti. Me dijo que tenía que sentirme avergonzado de mi mismo. Que los problemas que cada uno tiene son porque uno solo los crea, se preocupa, los agranda y generalmente exagera, y con eso mata la tranquilidad, la cual por cierto es muy frágil. Me dijo que si me hacía problemas por cosas que podía evitar, entonces era un idiota. Me comentó también que el ser humano tiene la capacidad de razonar para superar a los sentimientos negativos si es que uno se lo propone, así como la capacidad de hablar. Hablando se solucionan las cosas. Me dijo que todo esta arriba, en la mente. Me dijo además que si me siento mal por algo abstracto, pues que me mentalice de manera optimista, mentalidad de superación. Que de cada caída hay una levantada y que solo los imbéciles caen en el mismo hoyo dos veces.

Me sentí aun mas avergonzado que antes y luego de pensarlo un poco me di cuenta que tenía razón. Cuando subí la cabeza para decirle algo más no estaba, vi solo un poco de tierra que se desvaneció con el aire y una caja con una nota, la cual decía: 'Ten calma, no saques conclusiones adelantas hasta que estes seguro de las cosas. Arriésgate a hacer lo que quieras y busca soluciones a tus problemas, pero siempre con calma. Adentro de esta caja encontrarás las soluciones a absolutamente todos tus problemas.'

Al abrirla, encontré un espejo.

lunes, 22 de diciembre de 2008

La Espiral: Crónicas sobre una vida normal

Epílogo

Después de una serie de acontesimientos ocurridos poco tiempo después. La mejor solución que Aleks pudo encontrar fue la de utilizar un poco más la cabeza y enfriar los sentimientos, de manera que después de ciertas discuciones se perdió todo el lazo que alguna vez hubo. Pero lo mejor de todo fue que Aleks, a pesar que al comienzo estaba triste, al final se sintió tan bien y se dio cuenta de lo ciego que había estado.

Bien dicen que el amor te vuelve ciego y por ello realizas cosas que nunca jamás harías en otra ocasión, o para otra persona. Y es no es necesario darse un golpe o estar frustrado para darse cuenta de las cosas, es sencillamente ponerse a pensar un poco, utilizando la cabeza y no el corazón ni los sentimientos, y los amigos ayudan mucho también ya que como siempre digo, ven cosas que la persona enamorada no. Los verdaderos amigos.

La vida es una sola y hay que vivirla, disfrutarla y no arrepentirse del pasado, ya que es una historia que ya terminó, aprender de ella para vivir mejor el presente y así forjar un mejor futuro.

¡Al pincho!