martes, 30 de septiembre de 2008

Lenguaje Psicológico Humano 4

Ven y pelea

El ser humano es un luchador innato, le encantan los desafíos y mostrar su supuesta superioridad ante los demás y por eso es que aprovechamos cada oportunidad que se presenta para hacerlo. Pero yo voy a hablar del tipo de pelea quizá mas comun pero es de las que a pesar que no hay maltrato físico, te molesta tanto y te remuerde la concienca que te llega a doler en lo más profundo... del pecho.

¿A quién no le ha pasado que ha tenido una discución con una persona muy querida y que luego terminamos con cara de estúpidos contándole a nuestros amigos más cercanos -quienes han oído tantas veces la misma historia que se limitan a responder el clásico 'no te preocupes, huevón, ya se le pasará' de hombre a hombre y 'te va a buscar porque te quiere mucho, ¡vas a a ver!' de una chica a su amiga - el motivo de la discución y lo cagados que nos sentimos? Ahora voy a tratar de mencionar las originadoras de peleas más tontas y comunes, primero para mujeres y luego para los hombres.

Para las chicas definitivamente es el dichoso capricho. Ejemplo: (suponiendo que estan en Miraflores, después de una bonita velada) '¿Vamos a comer algo?' 'La verdad ahorita no tengo ganas de comer, amor, estoy lleno ya que me empujé la pizza calentada de anoche antes de venir.' '¿Sabes qué? Llévame a mi casa.' 'No te pongas asi... si quieres te acompaño...' 'No, ya no quiero, llevame a mi casa nomás.' 'Amor, pero por favor no te pongas así, en verdad vamos a comer, ya me dió hambre' (tremenda mentira), 'No, Aldegundo, no, ya no quiero nada, ¿sabes qué? ya no me molestes, solo quiero irme a mi casa.' ¿Pero qué paso?

Para los machos, la chica llega a la casa de él un poco tarde después de haberse laciado el pelo y haber estado cuatro horas en la peluquería, arreglada y lista para ir a la fiesta de cumpleaños de su mejor amiga y lo encuentra tirado en la cama en calzoncillos y con dos latas vacías de chela en la mesa de noche, jugando Play Station, un juego que ya terminó siete veces y se va por la octava (o peor aún, DotA). Obviamente ella entra en una histeria maníaca ya que son las diez y media de la noche y se supone que su mejor amiga la espera a las once en su fiestón lleno de mujeres que en un par de horas se encontrarán en un estado alcohólico deplorable para lo que él le dice 'Germelinda, amor, no tengo ganas de ir, ¿te parece si nos quedamos acá? Mira ve, fuí a polvos y compré estas pelas: Hannibal, El juego del miedo, El regreso de los muertos vivientes y Residente Maldito 2 (no 1, ni 3, sino 2). ¿Las vemos? Me han dicho que están de la puta madre.'

O sino, hay otra, 'Aldegundo, amor, ¿que vas a hacer hoy, quieres venir a mi casa y hacer algo? 'No puedo, he trabajado de más toda esta semana y estoy muerto, quiero dormirme hoy a las ocho, pero mañana te llamo y hacemos algo.' Y la chica bien linda piensa en el tipo acostándose a las ocho porque el pobre debe estar cansado y decide ir a bailar con sus amigas, quienes le preguntan por qué no esta con él y ella les explica que el pobre estaba muy cansado debido al exceso de trabajo y quería descansar para que, al llegar a la discoteca, se de la sorpresa de que el tipo está bailando completamente alcoholizado entre cuatro hembrones prácticamente regalándosele.

La última, y ésta va para ambos sexos. Los ricos celos.

Mi favorita personalmente, los celos muestran interés de una persona a otra, obviamente sin excesos porque ya se vuelven pesados. Hay mujeres especialmente hábiles que saben muy bien cómo matar de celos a un hombre, y resulta gracioso cuando ellas se ponen celosas de las primas que todavía no conocen.

Lo bueno de las peleas es que siempre hay y pueden ser tan pero tan molestosas que se dejan de hablar por un día o dos, o incluso más si la cosa se puso fea, y es ahí cuando se dan cuenta de lo que de verdad te importa esa persona, ya que la empiezas a extrañar y a pensar mucho en ella (y lo peor de todo, a sentirte culpable a pesar que tu no hayas tenido la culpa en lo absoluto). Maldito instinto humano. Y como dicen algunos, sirven para fortalecer lazos (obviamente sin llegar a extremos) y definitivamente a mi parecer es la mejor manera de todas. No existen relaciones perfectas, ya que sin con peleita por ahí y otra por allá hay más emoción y sino sencillamente estarías viviendo una mentira, así que ¿qué esperas? Agarra tus guantes y comienza a noquear.